Reflexiones de Patricia Elena

Para compartir pensamientos y descubrimientos cotidianos

Reflexiones de Patricia Elena header image 2

El Dolor del “No Sabía”

Abril 30th, 2008 · 1 Commentario

Sí, tal vez Jorge Drexler tenga razón: “no hay tiempo perdido peor que el perdido en añorar”, pero aún así, elijo darme permiso en este momento para un poco de saudade, esa hermosa palabra que nadie sabe definir como los brasileños. Dicen que no hay en otro idioma algo exactamente igual a la saudade (y no trates de convencer a un brasileño de lo contrario). Es un suave sentimiento con tintes de nostalgia, de añoranza, de remembranza afectuosa de algo o alguien.

Volver a una ciudad querida donde se ha vivido un tiempo importante (tiempo de estudios, trabajo, descubrimientos personales, amistades, amores, despedidas, regresos) supone a veces (como esta vez) tocar memorias, recordar viejas conversaciones, historias, sencillamente rememorar.

Quizás una llamada para saludar a alguien con quien no hablábamos hace tiempo, quizás una charla en la cocina al calor de una taza de café, el caso es que, como en un álbum de fotografías, el álbum de la memoria, uno recorre algún momento: algún encuentro parecido al amor, con aroma a juventud y a inocencia, a palabras dichas pero que ahora, desde lejos, suenan de otra manera.

Y uno entiende: “Claro, era obvio que no nos entendimos; era obvio que estábamos hablando dos idiomas; habría sido tan fácil decirlo de otra manera. ¿Por qué no nos tomamos más en serio? ¿Por qué no nos reímos más y no le dimos tanta importancia a eso? ¿Por qué no hice una pausa para preguntarle qué quería decir realmente? ¿Por qué no le dije lo que deseaba, lo que no deseaba, lo que pensaba, lo que no pensaba…?

Y la respuesta es simple: “porque no sabía”.

Una vez escuché a Ricardo Búlmez, un venezolano genial que sabe mezclar con maestría lo jocoso y lo profundo, las siguientes palabras: “Los seres humanos amamos imperfectamente y odiamos imperfectamente.”

Y a veces, es sencillamente el dolor de que sea así lo que yo llamo “el dolor del no sabía”.

Cuántas relaciones habríamos construido de otra manera; cuántas amistades habríamos conservado; cuántas horas habríamos invertido de modo diferente, ¡si hubiéramos sabido!

Pero se vive y se aprende; a veces con aciertos, a veces con errores; y uno confía en que los otros, aquellos de quienes quizás nos perdimos en un momento, también entiendan aunque nunca se los hayamos dicho: “sabíamos lo que sabíamos en ese instante. Vamos amando con lo que sabemos; viviendo con lo que sabemos y aprendiendo en el camino.”

Y no se sabe sólo con la cabeza; hay que saber con la mente, con el corazón, con la piel y con los sentidos para reconocer las señales.

Sí, Drexler, qué maravillosa forma de decirlo:

“Era el tiempo del cambio, el tiempo de la estampida,

El tiempo de la salida, el tiempo de esta canción.

Era el tiempo de ver

El tiempo de otra manera

Y yo no sabía que era

el tiempo del corazón….

Cabe decir que es tiempo de rememorar los viejos tiempos,

Aquella ciudad;

Aunque no sea más que para decir que de tiempo en tiempo

Conviene recordar…”

Tags: Todas · Vida

1 respuesta por ahora ↓

  • 1 Carlos Gabrovich // Jun 1, 2008 at 8:45 pm

    Estoy de acuerdo con que añorar el pasado extrañando lo que se ha vivido no resulta útil, creo más bien que nos ata al pasado y no nos permite vivir el presente y planificar un futuro, aunque si se que hay que tener claro cual es el pasado de uno mismo para darse cuenta de donde uno viene y de que está hecho, al fin de cuentas, lo que hemos aprendido es lo que nos forma.

Déjanos un comentario